Entre los 11 y 17 años se consolidan hábitos digitales que influyen en la atención, el sueño, las emociones y las relaciones sociales. Esta página reúne datos y observaciones clave para entender cómo el móvil moldea el día a día de los jóvenes, y ofrece recomendaciones prácticas para un uso más equilibrado.
Tiempo diario
3–5 horas
Impacto en el sueño
Retrasos y menor calidad
Interacción social
Más online, menos presencial
Estos datos representan tendencias observadas en adolescentes y preadolescentes. Sirven como guía para comprender frecuencia de uso, efectos percibidos y hábitos asociados.
3.8 h
Mensajería, videos cortos y juegos son las actividades más frecuentes.
62%
Reporta dificultad para mantener la atención por notificaciones y redes.
Autopercepción en encuestas escolares.
47%
Mantiene el móvil activo después de la hora de dormir.
Asociado a menor calidad de sueño.
−28%
Disminución respecto a actividades sociales sin dispositivos.
Los porcentajes y valores son orientativos y pueden variar según regiones y contextos. Se basan en compilación de estudios recientes y observaciones educativas.
Los comportamientos más comunes asociados al uso constante del móvil incluyen cambios en rutina, concentración, estado emocional y relaciones cotidianas.
Verificación constante de notificaciones, dificultad para desconectarse y sensación de urgencia por responder o revisar contenido.
Interrupciones frecuentes durante el estudio o conversaciones; alternancia constante entre apps que reduce la calidad de la atención.
Uso de pantallas antes de dormir y durante la noche, con impacto en conciliación y descanso, y mayor cansancio diurno.
Preferencia por comunicación digital sobre encuentros presenciales, con reducción de habilidades de conversación cara a cara.
Cambios de ánimo asociados a validación social (likes, comentarios) y exposición a contenidos que generan comparación.
Acceso a contenidos inapropiados, ciberacoso, y prácticas que afectan la privacidad si no se supervisan adecuadamente.
El móvil es una herramienta poderosa. Su uso constante puede traer beneficios (acceso a información, conexión) y también retos para la salud mental y las relaciones.
Estrategias sencillas para promover un uso equilibrado del móvil en jóvenes, con participación de familias y centros educativos.
Define bloques de estudio sin móvil y periodos de descanso con uso limitado y planificado.
Evitar pantallas 60–90 min antes de dormir y dejar el móvil fuera de la habitación.
Refuerza criterios de evaluación de contenidos, privacidad y respeto en línea.
Integrar deporte y tiempo al aire libre para equilibrar el sedentarismo digital.
Promueve conversaciones abiertas sobre emociones y experiencias en redes.
Establecer reglas claras sobre tiempo, lugares y contenidos con participación del joven.
Crear conciencia es el primer paso. Comparte esta información con familias, docentes y amigos, y define acciones concretas para mejorar el bienestar digital.
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